Paúl Emigdio Suárez García
“Sobras de PES”

Cierro los ojos para abrir mi mente,
Avisto celeste y brillantes estrellas,
Que iluminan infinito existente.

Pienso inmensidad oscura que encierra,
Y adentro en enigma que estigma
Presencia omnipotente de superior Ser.

Le pido de día, le pido de noche,
Ábrete Cielo y derrama en derroche,
Emana abundante tu generosa
Existencia, que gobierna mi Dios,
Tu grata presencia.

Dime Cielo celeste, cuando rojo te pones,
¿Es cierto que enojas y te enciendes,
Y presientes y destinas?

Lloras y te derramas Cielo,
Truenas y rayas firmamento,
Electrizantes gritos que aterras,
Y repensamos, en qué pecamos.

Acércate Cielo y cuéntame qué guardas
En inmensidad infinita,
Es en verdad que miras como ventana
La vida mundana?

Ábrete Cielo y dime sin celo,
Qué guardas y a quién aguardas
Que bien se comporte según tu venia.

Dame el camino tierno Cielo,
Para subir como al árbol,
Y tocar tus estrellas y arrancar
Desde tus hojas, sin aviso,
Un viaje al paraíso.

¿Y es que eres Cielo y Paraíso?
Al que no todos llegamos,
Dame la mano y acércame Cielo
A tu suelo, si es que en etéreo
Pisamos, cual tierra de humanos.

Te clamo Cielo si quiero o lloro,
Te amo cielo cuando imploro,
Te pido enseñes a quien añoro,
Te pido en mi mente pongas,
La imagen que más valoro.

Abre mi alma, entra en mí,
Descubre mi espíritu
Y lléname Cielo de ti.

Y estás ahí Dios universo,
Infinito, Prodigioso, celeste.
Dame Señor un verso,
Que imploro y añoro,
Cual un tesoro, mi Cielo de oro.

Gracias te doy querido Cielo
Por conversar conmigo,
Por decirme certero amigo,
Por abrir en tu cielo Sol,
Y mostrar con esplendor sincero,
Mostrar Señor, mi derrotero.

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