Paúl Suárez García
“Sobras de PES”

(lectura)

Como llamas azuladas, verdeazuladas, amarillentas y purulentas flamas, inflama corazón y angustia, en cercanos y lejanos paisajes del dolor y desprecio.

Supura dolor angustioso, ardor ardoroso, grito sin fin, lamento al fin. Cuánto duele el dolor que no cesa, que fracasa buscando esplendor, mas dolor acecha.

¿Es dolor amigo o enemigo del alma? Espíritu doliente, mundo cruel ardiente. Bestia arrogante que es dolor reinante, en almas perdidas no halladas en mundanales huidas.

Qué necesidad dolor trae, cuando dolor amigo avisa que pasa indeseable, duele doliendo avisando que pasa, lo que mundo reinante no puede detener, ni que infrahumano tratante, destierre angustias del alma sufragante, malsufragante, envidiosa y egoístamente andante, en el reino del desprecio amante.

Arde rubor de dolor, escozor sollozante, vagabundamente reinante, anhelo que cesa y quema entorno, contorno y centro, emisor del dolor, ansia en denuedo que lleva ardor y dolor al fracaso.

Arranca alma dolor, que vacía corazón y pasión. Que hunde Poseidón, lujuria, engaño, perdón. Retablos caras-pintadas de horror.

Llueve sobre ardor dolor, humedeciendo cimientos traidor, dando valor, saciando sed, llenando vacío, sencillos vacíos que dejó dolor con ardor, tormentos, espantos, miradas celestes de cielo testigo.

Humillante traspaso de felicidad a muerte, amor a dolor, pasión al ardor de saber que inicia y termina, en vida que nace, crece, reproduce y envilece, hasta que muere de cuerpo, alma y amor, con ardor y dolor, que no cesa ni se llevan tempestades, allí perece y yace.

¡Es miseria dolor que arde en amor!
Dolor que arde, ¡el del amor!

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